Al jardín le pasaba lo mismo que a la casa, le sobraban cosas.
Curiosamente resultaba más fácil desprenderse de una lámpara que arrancar una planta del jardín, razón por la cual durante bastantes años se siguió manteniendo una zona de vegetación que ocultaba una parte interesante de la construcción.
Coderch diseñó la casa sin colocar ninguna barandilla. En algún momento se tomó la decisión de construirlas con troncos de acacia y colocando macetas de flores en los márgenes.
Las visitas de amigos arquitectos a la casa dieron el empujón definitivo al “desajardinamiento” eliminando también las zonas cubiertas de césped
